lunes, 21 de marzo de 2011

NATURALEZA


Hola hijo, ayer de nuevo bajamos al Yeguas. Teníamos muchas ganas de volver a estar en ese lugar que tanto te gusta, el descenso fue bien pero la vuelta, ya nos viste, se nos hace cada vez más dura, supongo que la edad va haciendo de las suyas. La verdad es que al llegar al río nos llevamos una sorpresa porque está todo tan cambiado desde la última vez que fuimos, la fuerza imparable del agua ha cambiado la ribera. Los hombres, con nuestra arrogancia, nos creemos que todo lo podemos y no contamos con la Naturaleza capaz de levantar montañas, crear nubes, hacer soplar al viento, cambiar el paisaje, hacer surgir una flor. Cuándo nos daremos cuenta. Creo que la Tierra está un poco cansada de nuestros descuidos y nos manda de vez en cuando señales que desoímos. Esta reflexión te la hago porque hemos visto a pequeña escala, como te dije al principio, cómo ha cambiado totalmente un paisaje que conocíamos, sólo como ejemplo hay restos de material arrastrado por el río en las copas de árboles de altura considerable.
Como otras veces que hemos bajado, lo único que buscábamos es estar un rato dejando descansar nuestros sentidos, sentir el placer de andar y descansar nuestra mirada, deleitarnos recorriendo lugares por los que tú has pasado y vaya de nuevo nos has regalado otra sorpresa, pudimos contemplar y creo que no es muy habitual, una pareja de halcones peregrinos, pero ya no sólo esto, que de por sí es especial, sino ver como hacían repetidas pasadas cerca de un buitre leonado hasta alejarlo. Fueron unos momentos magníficos e irrepetibles. Rafa gracias por tu regalo, un beso muy fuerte de tus hermanas, de mamá y mío.

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