sábado, 16 de abril de 2011

TRAS TUS PASOS

Hola Rafa, hijo, discúlpame por no haberte escrito un poco antes, esto no significa que ni por un momento deje de pensar en ti y tú estés presente conmigo, lo mismo te sucede a ti con nosotros estoy convencido. Bueno como me habrás visto he estado por algunos lugares que frecuentabas, ahora de forma distinta que otras veces en los que los que los había visitado. Ahora te veo en ellos de formas muy distintas, por eso verás que los recorro despacio, intentando que no se me escape ningún detalle de tu presencia. Cada vez me resulta un poco más fácil verte y escucharte pero tengo que estar muy pendiente. Al principio sentía una soledad inmensa, pero intento con cada visita que mi corazón se sosiegue, que cómo lo consigo, pues como te he dicho antes, intentando dejar atrás lo que me produce dolor, intentando que mis oídos, mis ojos y mi mente sólo presten atención a lo que me rodea. A veces no lo consigo pero de repente cuando cunde el desánimo en mí, te muestras, te siento. He aprendido también que no debo intentar a la fuerza verte, apareces cuando quieres y así lo he aceptado. Querido hijo también me ha costado darme cuenta que sigues muy unido a nosotros, pero día a día lo creo más. Voy poco a poco leyendo los mensajes que nos dejas y gracias a esto un poco de paz llega a mi interior. Gracias Rafa por estar ahí, muy cerca de nosotros. Un beso de las hermanas, de tus sobrinas, de mamá y mío.

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