
Hola querido hijo, tú bien sabes que con este tiempo hay que salir al campo muy temprano, una de esos días en los que decidí salir a fotografiar así lo hice, apenas salir del coche para hacer un poco de tiempo hasta que las primeras luces permitan sacar alguna foto, a escasos pasos de mí sentí un canto conocido y un revoloteo, al darme la vuelta estaba allí a escasos pasos de mi, posado como está en la foto, mirándome fijamente, no es la primera vez que este pequeño petirrojo me ronda, pero nunca tan cerca como hoy, me tomé unos instantes para poder disfrutar de su presencia, lo que más me llamó la atención fueron sus ojillos negros llenos de vida y el poco temor que mostraba ente mi presencia, tanto es así que pude acercarme a recoger la cámara, volver a acercarme y poderlo fotografiar. En cierta forma se ha convertido en “mi compañero” porque he visto en él la misma libertad que te embargaba como cuando salíamos juntos al campo, que te sentías sin cadenas, tus grandes ojos negros brillaban de alegría. Así que este pajarillo me ha recordado a ti y las veces que me visita me da una gran alegría. Creo que parte de tu esencia está en estos seres. Un beso muy fuerte.
