Escrito por tu amigo Rafa Carmona.
Hoy hace cuatro años que nos dejaste, el tiempo pasa pero tus recuerdos son inmovibles.
Te escribo esta palabras para decirte que jamás me he olvidado de ti, ni de lo que vivimos juntos, evidentemente tampoco de nuestra hazañas, ni de nuestras batallas de las cual aprendí mucho.
Siempre he dicho que aunque no llevaras mi sangre, ni yo la tuya, el sentimiento de hermandad que había entre nosotros hizo que te llamara “mi hermano” y que llevara con orgullo y honor ese sentimiento, que en la actualidad se ha vuelto más fuerte e indestructible.
Te sigo echando de menos, igual que tu familia, pero se que donde estés estas en contacto directo con lo que más amabas, la Naturaleza, eso por lo que tanto luchabas y defendías. Se que allí estarás liándola como siempre, con una sonrisa y tu hiperactividad sin limite con la que tanto me hacías reír.
Tu legado no ha caído en el olvido, pues cada día cuento algo de ti, nuestras historias para no dormir, nuestras charlas, los sueños que llegamos a alcanzar, las hazañas que hicimos solos porque nadie seguía nuestro ritmo… en fin todas esas cosas que cuando estoy mal me hacen quitarme el barro de la cara, levantarme y gritar a pleno pulmón: “no podéis conmigo, escombros“.
Pido perdón por los fallos que he tenido desde que tu no estas para decirme lo tonto que he sido, por si alguna te falle en vida y no me lo comentaste, pero te doy las gracias de enseñarme bastante bien a como afrontar los problemas y sobre todo por el famoso titulo que me otorgaste “El Rey de los Cabrones“.
Pues este que te esta escribiendo te brinde este tributo, pues como buen guerrero de Gaia, que fuiste y eres, te lo mereces. No me dio tiempo ha enseñarte esta canción, pero viene bien la letra para describir al “Señor Dergaö de Oz“.
Escribo un fragmento de la letra que se que te va a gustar y me despido diciendo que cuando nos veamos cara a cara la volveremos a liar como los dos hermanos más locos que ni la muerte a podido ni podrá sepáranos.
“Los días de gloria pasaron al recuerdo, como un legado para tiempos mejores.
Los días de vino y de rosas pasaron a ser leyendas que nadie creerá.
Las cicatrices están ahí para recordarnos que el pasado fué real.
Te guste o no somos parte de esto, somos los reyes en un reino por llegar.
De aquí, a la, de aquí a la eternidad.
Escrito en nuestras tumbas, por los siglos de los siglos, aquí yacen los guerreros, aquellos que con su sangre y su sudor labraron el futuro que mañana conoceremos, el pasado que no olvidaremos y el presente del que hoy somos reyes, en el que somos lo que somos y en el que reinaremos para siempre”.







