miércoles, 13 de octubre de 2010

UN SER ESPECIAL




Hola Rafa, hijo, como viste ayer tu madre y yo estuvimos dando un paseo por la Aldea del Cerezo y por los alrededores de “tu árbol” y el arroyo que hay a sus espaldas. Durante este paseo tuve la suerte de tomar esta foto, sabes que desde hace tiempo intento captar imágenes que me agraden y me produzcan paz, buscar lo que en nuestro día a día debido a nuestras preocupaciones, ataduras, deseos insatisfechos y un sinfín de cuestiones más, creo que nos han apartado y me refiero al ser humano, de aquello que nos une a la Tierra que nos hace atisbar ese parte espiritual que todos poseemos y no me refiero en lo absoluto a ninguna religión, sino a hacer un pequeño parón en nuestras vidas y dedicar un ratito a salir y estar en la Naturaleza, pasear, escuchar, sentir.
Tal vez pienses que soy un idealista y que eso es una quimera, bueno en el fondo de tu corazón sé que no piensas así, desde pequeños habéis ido en infinidad de ocasiones con nosotros de excursión y hemos intentado inculcarte a ti y a tus hermanas el cariño por todo lo que era naturaleza, o ya no te acuerdas que con 5 años subiste como un perdigón a lo alto de de un monte llamado “La Mira” en la Sierra de Gredos y cuando te observábamos mamá y yo veíamos tu cara de felicidad, y ya cuando fuiste algo más mayor descubriste tu afición por los minerales, tu primer trabajo también relacionado con el medio ambiente, tus escapadas a multitud de sitios siempre al campo.
Necesitabas, ahora lo comprendo porque a mí me pasa igual, estar en contacto con la naturaleza, sentirla entre tus manos, allí eras feliz, no sentías ataduras. En muchas ocasiones, cuando íbamos “de minerales” y estabas en plena faena, a hurtadillas, te observaba y veía la transformación que se reflejaba en tu cara estando en contacto con la Tierra, no buscabas un mineral sino parte de ella, su esencia, creo que la tuya misma en cierta manera. Antes lo intuía, ahora lo entiendo. Mirando ese pájaro de la foto, mejor dicho, la belleza que transmite no puedo dejar de darte las gracias por hacerme de nuevo descubrir algo que tú has sentido siempre. Un beso de mamá y mío.

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