Como cada día tu recuerdo me
acompaña, me pregunto cómo he podido vivir sin ti, sin verte estos seis años y
medio, me estremezco, se escapa de toda lógica y no se puede expresar en
palabras, todavía hoy a ratos me parece irreal, ilógico e innecesario que no estés.
Como no extrañarte si todo me habla de ti, si el mundo está incompleto, la
música no suena igual, el trino de los pájaros es menos melodioso, el color de
los arroyos es más apagado, las sonrisas más tristes, a todo lo que hace al
mundo bello le faltas tú.
Por otra parte está la
esperanza completamente necesaria para
vivir esta nueva vida, sé que a la vez que no estás vives en todo, naturaleza,
ideas, personas, todo está lleno de ti, porque vives en todos los que te
queremos y tuvimos la suerte de conocerte.
Bendigo el número ocho, porque ese día llegaste a mí,
quiero volver a decirte lo mucho que te quiero y te añoro, lo difícil que es vivir con sentido sin ti,
lo que me esfuerzo cada día por ser feliz con lo que tengo, y lo hago en
homenaje a ti, todos los días, eres uno de mis tres motores para vivir y eso no
lo cambia nada, caigo pero me levanto por ti, que eres puro amor y estas en
cada célula de mi piel, formas parte de mi ser siempre.
Amor mío, que tu luz siga
guiando el camino de tus hermanas y sobrinas, que seas nuestro faro y rodeado
de tanto amor no dejes de brillar, agradezco a la vida ser parte tuya, desde
aquí te amamos cada día.
Un beso mi niño chico.
Mamá

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