“Cuando las palabras caducas se extinguen en la lengua,
nuevas melodía brotan del corazón”.
(Rabindranath Tagore 1871-1941)
Querido hijo,
como cada día tu memoria, tu recuerdo, tu esencia que viven en mi, me alientan
a continuar, me reinvento y renazco, resisto para seguir viviendo sin ti, voy
andando un camino que no he elegido lleno de baches y soledades, aprendo cada
día de la vida y de los demás, de las madres llenas de valentía y de coraje que
enfrentan la muerte de sus hijos y voy experimentando la capacidad del ser
humano de adaptarse al dolor y al sufrimiento, ante hechos que si no has pasado
por ellos jamás creerías que podrías superar, con mucha compasión para conmigo
misma, mucho amor de los que me quieren bien, no dejando de investigar y leer, tratándome
con cariño y aceptación, aún con todo ello vivo cada día una dualidad,
caer-levantarse, con la seguridad de que no puedo cambiar lo irremediable y
debo seguir adelante, y el pleno convencimiento de que jamás volveré a ser la
misma persona que fui, en mí conviven dos yo, la que camina erguida a pesar de
haberse partido y doblado, y el otro yo íntimo, vulnerable, roto de dolor y
soledad de ti, que es el que raramente muestro al mundo, el que conoce mi alma
eres tu, el que me ayuda a caminar y a mantenerme en pie eres tu.
La película de mi vida está llena de pequeñas
escenas donde tú eres el actor principal, un bebé precioso, escenas de juegos,
de risas, de colegio, de amigos, de primeros amores, de broncas, de música de
mago de Oz, de amor, de una bonhomía que se formaba a medida que crecías, en
fin de presencia y de ausencia que a
la vez me mata y me da vida, sensación dolorosa
y alegre de saber que has vivido y vives en mí, el amor nunca muere, eres
uno de los motores de mi vida, sólo tengo que aceptar que no te veo con los
ojos físicos y no te abrazo, y eso duele tanto.........nunca te vas de mi y hoy
a tres años y medio de tu partida te repito como un mantra a diario:
QUE TU LUZ ME ACOMPAÑE
QUE TU FUERZA ME GUIE
QUE TU ESENCIA PERVIVA EN MÍ
RAFA, SE FELIZ EN TU MUNDO
SÉ LIBRE COMO SIEMPRE DESEASTE
QUE MI DOLOR NO TE ATE
QUE MI AMOR TE ACOMPAÑE Y PROTEJA
Te quiero hijo, con toda la fuerza de mi corazón, un beso
de todos los que te queremos y mi amor interminable. Gracias por tus señales,
me llegan.
Mamá

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