
Querido hijo Rafa, ahora se nos avecinan días difíciles tantos recuerdos, tanto amor, tantas ilusiones. El camino a veces se nos hace muy duro de andar, hay demasiadas piedras en él, nuestros pies ya no son tan ligeros desde que te fuiste, aunque seguimos avanzando poco a poco, en ocasiones necesitamos parar y tan sólo nos hace seguir el ejemplo que vimos en ti, tu espíritu de luchador que se sobreponía a todo, sin desaliento, sin quejarse, siempre adelante. A veces me parece oírte decirme como cuando salíamos juntos al campo y siempre te me adelantabas, entonces te girabas y me decías: “vamos padre no te quedes atrás”. Hijo mío, en estas duras ocasiones recuerdo cuando cantabas y hacías de esta canción un lema para tu vida: “nunca dejo una partida lucho siempre hasta el final”. Un beso muy fuerte de los que te queremos.
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