jueves, 23 de diciembre de 2010

PENSANDO EN TI.


Hay veces que...
mi alma baila tangos con la soledad.
Y necesito de tabla, tu amor
para asirme a ella en mi tempestad.

Pensando en ti. Paso el día pensando en ti.

Enséñame a escuchar tus labios.
A leer el sol.
Llévame a donde los sueños fabrican tu voz.

Pensando en ti. Acuno mi alma pensando en ti.

¿Dónde estás?
tengo miedo, ayúdame a caminar.
Pues nunca solo yo podré encontrar
la forma de ser libre, quiero descansar...

Pensando en ti. Duermo el odio pensando en ti.
Paso el día pensando en ti.
Mägo de Oz (Pensando en ti).

2 comentarios:

  1. Si me voy antes que vos (Mercedes Sosa)

    Si me voy antes que vos
    si te dejo en estas tierras
    no te asustes de la noche
    que en la noche vivo yo.
    Si me voy antes que vos
    si es así que está dispuesto
    quiero que tus noticias
    hablen del aire y del sol.
    Quiero que siempre recuerdes
    lo que dijimos un día
    que cada vez que te ríes
    río contigo mi amor.
    Y no te olvides de algo
    que se adivina en la vida
    y es que la vida misma
    es un milagro de amor.
    Si me voy antes que vos
    y visito tu silencio
    no es para que estés triste
    ni para ver tu dolor.
    Quiero decirte mi amor
    en estas torpes palabras
    que cada vez que llores
    lo sabrá mi corazón.
    Y no nos encontraremos
    pues siempre estuve a tu lado
    hacia dónde y hasta cuándo
    esas son cosas de Dios.
    Y no nos encontraremos
    pues siempre estuve a tu lado
    siempre aunque me vaya antes
    es un milagro de amor.

    Querido hijo, mi niño, mi Rafa, que no daria yo por verte unos minutos y decirte lo mucho que te quiero lo mucho que te echo de menos y que me contaras tu nueva vida, estoy segura que tu alma inmortal está en algún lugar maravilloso creciendo en sabiduria, comprensión y amor y que me esperas....mientras tanto sabes que cada segundo de mi vida estas presente y siges conmigo, Papá las niñas y yo te necesitamos y te queremos, no nos olvides y espero tus señales...
    Vuela alto, sé libre y sé feliz, te quiero. mamá

    ResponderEliminar
  2. LOS HIJOS QUE PARTEN CON LA AURORA

    Los hijos que parten con la aurora, ¿adónde van?

    ¿Qué misteriosa llamada no han podido resistir sus jóvenes destinos? ¿Qué hicieron ellos con nuestro amor y con sus plegarias?

    Los hijos que parten con la aurora, ¿lloran pensando en nosotros? ...¡No!, detrás del velo, los hijos sonríen. ¡Ya no tienen miedo, ya no sufren más! A las puertas del cielo dejaron sus lágrimas, las abandonaron en nuestras mejillas. Allá arriba, los hijos sólo saben reír. El reír de los que juegan con las estrellas, de los que juegan a trapecistas con el arco iris. No se llora cuando se juega en las dunas de las luces que ondean hasta el infinito, cuando se sabe que el infinito no desemboca en la nada, sino en otros horizontes, en otro azul, en otros cantos, en otros amores.

    El tiempo de los ángeles es más corto que el de los hombres, porque los ángeles no tienen aquí su casa. Por eso son ellos viajeros de la aurora.

    Cuando pases la frontera de las lágrimas y de la rebeldía, entrarás en la claridad que ese ángel te ha dejado y que tú sigues sin ver. Entonces crecerás hasta alcanzar la hora que te lleve a él.

    ¡Vuestros hijos son felices! Juegan a la rayuela en las calles del cielo, pero en su rayuela ya no hay infierno. ¡Son felices! Corren riendo por la movediza arena azul del firmamento. Su paso no es indeciso, ni dudoso su vuelo por encima de los rabiosos océanos, de los torrentes y volcanes, por encima del estuario del tiempo por donde van nuestros destinos.

    Vuestros hijos os hablan. ¿No los oís? Ellos os dicen: «Si me amáis, no dudéis que sigo vivo. ¡Estoy vivo! ¿No sientes que mi mano acaricia tu rostro? ¿No sientes en tu pelo el aliento de mis besos? No hay ningún cariño inútil, ninguno de tus besos se ha perdido; yo los recojo. ...Ahora soy yo el que vela por ti: La vida es una cuna y somos nosotros, vuestros hijos del allá, los que nos inclinamos sobre vosotros. Cuando ya no te sientas angustiado, entonces por fin entenderás mi voz».

    Los hijos que parten con la aurora no son hijos de la noche; están en el corazón del día. -Para nosotros, las estaciones desaparecen y creemos que nos arrastran hacia la tarde, hacia un horizonte de pobres esperanzas. No vamos hacia la tarde, sino hacia la aurora de nuestros hijos. Ellos nos esperan puesto que nunca nos dejaron. En la aurora de nuestros hijos está ya nuestra propia eternidad.


    Querido hijo, como siempre decirte lo mucho que te queremos Papá y yo, que estas en nuestro corazón, que vives en nosotros, sólo has cambiado de dimensión, te has adelantado y nos esperas y la vida esta triste sin ti, te quiero mamá

    ResponderEliminar