
Rafa hijo, hasta hoy no he querido narrar “las casualidades” que nos vienen sucediendo desde hace ya bastante tiempo, pero son tantas y tan especiales que aunque me deje alguna atrás me gustaría contarlas aquí: las primeras están relacionadas con los ciervos que se aproximaron hacia los que fuimos a dejarte libre. Nuestro querido perro Tuno, cuando te fuiste no cesaba de ir a tu habitación, sentarse en ella, estar así largo rato y mirar hacia el techo de la misma, sabes que él no iba a los dormitorios sin embargo esta actitud la repitió durante bastantes días. Los gatos de tu hermana Cristina mantuvieron un comportamiento poco habitual bufando y sin ser capaces de entrar a determinados lugares. Recuerdo también el cernícalo primilla que estuvo posándose en el saliente de nuestro balcón, así como la visita, inusual hasta entonces, de verderones también en el balcón, ahora es un mosquitero quien nos visita. Desde los primeros días aparecieron y siguen apareciendo plumas por algunos lugares de casa, no sabiendo de dónde proceden. Otro hecho es la cantidad de mariposas que no sólo en el campo casi nos rozan sino las que intentan entrar en casa, ayer vimos una que yo no había visto antes, darse en varias ocasiones con los cristales intentando entrar. También la golondrina que nos visitó dentro de casa, en años anteriores esto no había sucedido nunca. También recuerdo porque fue al principio, las dos águilas en Cardeña que aparecieron y se quedaron dándonos vueltas y haciendo llamadas apenas pusimos tu música favorita. He de destacar el meteorito que encontró mamá muy cerca de tu loma, así descubrir que una manada de ciervos duerme y permanece junto a tu árbol. Los abejarucos que también sólo los hemos visto cerca de allí y no en otros lugares. Las huellas al parecer de zorro que pasan también junto a tu loma. Las cigüeñas que anidaron en el Centro de Visitantes justo cuando pusimos tu monolito y nunca lo habían hecho. El petirrojo que últimamente nos acompaña cuando vamos a plantar algún arbolito y permanece a nuestro lado o bien en tu monolito mirándonos. Por último y no porque lo hayamos notado recientemente, el olor tan intenso a campo, una mezcla de romero y plantas aromáticas que a veces notemos en casa, huele igual que cuando venías de trabajar en algún sendero.
Rafa, después de tantas casualidades y seguro que alguna me habré pasado, estamos convencidos que son pequeños detalles de tu presencia, de tu querer decirnos que sigues de alguna forma a nuestro lado y lo haces con hechos que nos son gratos. Gracias Rafa, seguiremos reconociendo estas señales de TU PRESENCIA. Un beso fuerte de mamá y mío.
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